Características étnicos-raciales de la población dominicana según Antonio Sánchez Valverde

Publicado: 8 noviembre, 2011 en Cevicos presente en la historia

Andrés J. Morillo Martínez

Antonio Sánchez Valverde

Antonio Sánchez Valverde pertenecía a la élite social de la época, a la clase social instruida, pero sobre todo esclavista, que representaba la minoría en la colonia y su incidencia en el poder económico, social y político era absoluta. Eran los dueños de los medios de producción y del poco capital que existía, tenían en sus manos la administración de la burocracia eclesiástica y seglar.

Esta clase social fue reaccionando ante el descuido de las autoridades de la metrópolis, tomando una conciencia criolla que respondía a intereses muy particulares. Esta conciencia criolla se fue conformando bajo el impulso de desarrollar el sistema esclavista; pero al no encontrar respuesta por parte de la metrópoli, fue considerando la autodefinición, en este caso étnico-racial.

Aquí comienza a evidenciarse el motivo elemental que llevó a Antonio Sánchez Valverde a definir su grupo social étnicamente (era mulato), además, esta definición racial venía dada por varios factores; por un lado estaba la defensa contra los argumentos de algunos autores extranjeros, especialmente de los franceses que acusaban a los habitantes de América y de la colonia española de Santo Domingo de seres humanos de una raza degenerativa, “el mismo principio me ha dejado correr la pluma en la defensa de los criollos o indo-hispanos, contra los vicios de sangre, la holgazanería y defectos de sagacidad con que quieren envilecerle el extranjero” [1].

Por otro lado están las ocasiones en que fue víctima de discriminación por su color de piel, ya que nunca pudo probar su “pureza de sangre” lo que le costó no poder alcanzar la canongía dentro de la iglesia Católica a que aspiraba.

También estaba el hecho de querer buscar una diferenciación con los franceses establecidos en la parte occidental de la isla y por último está su marcada intención de presentarnos como seres totalmente diferentes a las poblaciones de negros esclavos que había en toda la isla. Estos factores provocan una reacción en Antonio Sánchez Valverde que le hacen dar el paso en la búsqueda de un origen y definición racial de la población dominicana de su época, que en su cosmovisión se delimitaba a su clase social.

La definición que realiza Antonio Sánchez Valverde sobre la población dominicana comienza con la mención del apego al amor que sentían los criollos hacia la corona española, quienes defendieron su estatus contra las naciones enemigas de España, pero a la vez condenaba el poco respaldo y abandono que los españoles le dieron “olvidándose de todas las batallas y campañas con que 40 años antes habían trabajado incesantemente los criollos españoles contra los franceses por echarle de la isla”.[2]

Aquí comienza el proceso en que los criollos fueron apartándose de su apego a lo español, así Antonio Sánchez Valverde va perfilando a la población dominicana como descendiente de los españoles, pero a la vez alejada de dicho tronco, explicaba que “los criollos a proporción que se alejan de su origen europeo, se hacen más sanos, más fuertes y viven más largo tiempo”.[3] Con estas palabras justificaba la idea de que los mestizos y mulatos de varias generaciones no podían ser considerados ni categorizados como los libertos.

Antonio Sánchez Valverde reconocía la existencia de un sector eminentemente europeo que formaba parte de la población de la colonia “habitantes europeos que atendida a su extinción eran muy pocos”,[4] pero muy significativa a pesar de los pocos que habían; ya que estos ocupaban las posiciones civiles y eclesiásticas más importantes en la colonia. Reconocía su legado en las afinidades hereditarias que esta población blanca dejaba a la población criolla.

Hacía énfasis en la debilidad que representaba la salida de familias “criollas” que según él laceraba la conformación de la población “de las más distinguidas familias que se habían establecido y arraigado, apenas quedaron rastros”.[5] Pero por otro lado elogiaba la inmigración de canarios que representaba un alivio, no sólo a la despoblación en el sentido económico, sino para la conformación social y étnica de la población.

Su concepción hispanista formaba parte de una cosmovisión que se contraponía con los vecinos franceses y con la mayoría de los negros y mulatos pobres, decía que “los franceses en la América lejos de ser superiores a los criollos que llaman y suponen poltrones… que ellos son en efecto los verdaderos holgazanes sensuales que hay en la isla”.[6]

Para Antonio Sánchez Valverde somos descendientes de los europeos y de los aborígenes; recurre al indigenismo como medio para explicar la formación étnica-racial de la población de Santo Domingo, realizando un esfuerzo en su exposición para evitar reconocer el mestizaje resultado de las manumisiones del sistema esclavista paternal, alterando la composición racial de la colonia, cuando trata de ocultar la existencia de una amplia población negra y mulata.

A estos descendientes de españoles y aborígenes les llamó Indo-hispanos “abrir las venas y manchar la sangre, tanto de los Indo-hispanos como de sus progenitores europeos”[7] marcando así una designación de identidad étnico-racial que se ajustaba a sus intereses. Utilizó categóricamente éste término de “Indo-hispanos” para referirse a los criollos, pudiendo así distinguirla de los españoles, los aborígenes, los franceses, los negros esclavos y de los mulatos libertos; pero a la vez aceptaba sólo como tronco hereditario a los españoles y los aborígenes.

Esta noción de indo-hispano respondía a una concepción en donde sólo incluía a la élite social  que pertenecía Antonio Sánchez Valverde, con esto daba respuesta a las múltiples ocasiones en que fue víctima de discriminación cuando era considerado impuro.

Empleó varias designaciones que respondían a un criterio nacionalista en sus exposiciones para poder diferenciarnos como pueblo, utilizó: “Españoles Criollos”, “Criollos”, “Naturales”, “Criollos Naturalizados”, “Indo-Hispanos” y “Dominicanos”. Es el primer autor que llama “dominicanos” a la población criolla, el cual se resumía a su grupo “la guerra de Italia por los años 40’ cogió a los dominicanos instruidos y cebados”[8] y esta designación posteriormente se utilizaría para referirse a todos pobladores de la parte Este de la Isla.

Tenemos que destacar que Antonio Sánchez Valverde reconocía superficialmente la mixtura de la población, la mezcla con los negros y sus resultados, tejiendo contrasentidos en su exposición, decía que “los habitantes de indias, cuya sangre está tan mezclada con la de los caribes y los negros, que es rarísimo encontrar un solo hombre cuya sangre no tenga mixtura”[9], en efecto realiza este argumento con la única finalidad de reacusar a los franceses de mezclarse con las negras esclavas.

Antonio Sánchez Valverde deja entender en su cosmovisión que los dominicanos somos de una categoría social única dentro del conglomerado colonial español, aunque existían factores sociales y económicos que separaban a la colectividad social, que amparada en elementos étnicos, económicos, sociales y culturales mostraban diferencias notables: por un lado estaba la élite colonial esclavista que a su vez tenía su categorización según el oficio o posición que ocupaba en la administración seglar o eclesiástica; por el otro extremo estaban los libertos (mulatos y negros) pobres dedicados a las actividades primarias de subsistencia, y los negros esclavos, el recurso elemental en que se sustentaba el trabajo.

La noción étnico-racial de la población dominicana, a través de las ideas que expone Antonio Sánchez Valverde en su obra “Idea del Valor de la Isla española”, nos ha permitido adquirir una visión general de la autodefinición de la sociedad dominicana del siglo XVIII. El panorama histórico en que Antonio Sánchez Valverde expone sus ideas étnicos-raciales sobre la población dominicana se ve influenciado por los intereses particulares y los de su grupo que abogaban por una defensa ante la actitud ofensiva y negligente de los países europeos (Francia y España).

Con una formación católico-criolla en una colonia relegada por la metrópoli, Antonio Sánchez Valverde supo defender a su tierra y a los suyos, con un marcado auto-didacticismo que dio paso a grandes controversias.

A través de él se pueden encontrar claves esenciales para indagar sobre la determinación racial de nuestra población y las designaciones posibles o correctas que se le han dado. Estas posiciones en el pensamiento de Sánchez Valverde es resultado de las críticas y propuestas que hace con el objetivo de motivar a la monarquía española a consentir e impulsar ciertas concesiones para desarrollar la economía de la colonia. Además sus ideas respondían a su actitud reaccionaria y beligerante ante las discriminaciones que por su color de piel por ser víctima del cabildo eclesiástico.

La exaltación que Sánchez Valverde hace de la población aborigen responde al ajuste que realiza para explicar las afinidades heredadas de ésta población, que al mezclarla con los españoles dio origen a los “indo-hispanos” que es la designación que le atribuyó para referirse a los criollos.

Con este criterio va alterando la conformación de la población dominicana porque deja a un lado la gran cantidad de negros y mulatos que cohabitaban en la colonia y que aportaron elementos afrodominicanos a nuestra cultura. El que Antonio Sánchez Valverde no reconociera como parte integral de la población a los negros esclavos está determinada por su visión hacia tales, ya que los veía como simples instrumentos de trabajo. Tal posición sobre la conformación étnico-racial de la población dominicana que plantea Antonio Sánchez Valverde nos proporciona aspectos importantes para la interpretación historiográfica del sentimiento criollo-nacional.

Hay que tomar en consideración que sus reflexiones están dirigidas a los criollos pudientes, pertenecientes a las clases dirigentes, es a éste grupo que llama “indo-hispanos” del cual se siente parte. Pero en definitiva nuestro autor nos traza un panorama sobre las características de la sociedad dominicana de finales del siglo XVIII, donde es posible sacar importantes interpretaciones, no sólo de la estructura étnico-racial, sino también de su visión de lo criollo, la forma de vida del hombre dominicano, las estructuras del sistema económico de la época, del sistema demográfico de la colonia, y del drama de vida de la época.


[1] Sánchez Valverde, Antonio. Idea del Valor de la Isla Española y utilidades que de ella puede sacar su monarquía. Edición anotada por Emilio Rodríguez Demorizi y Fray Cipriano de Utrera. Fundación Corripio. Santo Domingo, 1988. pp. 50. Se anotará en lo adelante como “Idea” en las citas iguales seguido de la (s) página (s) correspondiente (s)

[2] “Idea” p. 198.

[3] “Idea” p. 242.

[4] “Idea” p. 166.

[5] “Idea” p. 175.

[6] “Idea” p. 247.

[7] “Idea” p. 245.

[8] “Idea” p. 214.

[9] “Idea” p. 245.

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